La portada muestra seis cosas por vez, más una arriba de todo en grande. Acá está cómo se elige cuáles.
El orden se baraja una vez por día y queda igual toda la jornada: lo que aparece a la mañana es lo que va a estar a la noche, y al día siguiente la portada es otra. Lo reciente entra con más chances que lo viejo, pero nada queda enterrado — una pieza de hace meses conserva un piso de participación y vuelve a salir cada tanto.
Mientras haya con quién repartir, de cada artista entra una sola cosa por vez: si tenés cuatro piezas que podrían entrar hoy, entra la mejor de las cuatro y las demás esperan su día. Cuando no alcanza para llenar los lugares, en cambio, entra también lo segundo de cada uno — guardar obra mientras sobran lugares no beneficia a nadie.
El primero de cada categoría es el que va arriba de todo, en grande; los seis que siguen arman la grilla.
Sobre ese sorteo pesan tres números de cada pieza: las visitas que recibió, las veces que alguien la guardó y las veces que se vendió. No reemplazan al sorteo, lo inclinan: lo que anduvo bien aparece más seguido, pero sigue dependiendo del día que le toque.
Los tres no valen lo mismo. Una venta pesa más que un guardado, y un guardado más que cien visitas. Las visitas además suman con techo — pasar de 10 a 100 suma lo mismo que pasar de 100 a 1000 —, así que un pico de tráfico no define nada por sí solo. Y el empujón entero llega hasta triplicar tus chances y ahí se corta: por más que una pieza siga acumulando números, no se queda con la portada.
Las visitas se cuentan sobre los últimos tres meses. Los guardados y las ventas cuentan desde siempre, sin vencimiento. Todos los números se actualizan una vez por día, así que lo que pase hoy se refleja en el orden de mañana.
Los eventos no se ordenan por nada de lo anterior. Ahí manda cuánto falta para la función: cuanto más cerca está la fecha, más arriba aparece, y cuando la fecha pasa el evento sale de la portada.
Lo único que se mira además es el empate. Entre dos eventos del mismo día va primero el que más entradas vendió hasta ese momento, y ese es el que sale arriba en grande. Las ventas ordenan solamente dentro de un mismo día: no van a adelantar tu evento por encima de otro que sea antes.
Abajo de la portada van seis artistas, y Autores los lista a todos. Acá el orden no mira nada de lo anterior: mira lo que hacés vos, no lo que hace el público con tu obra. Es decir, cuánto venís publicando, sumando las cuatro áreas. Las visitas, los guardados y las ventas mueven tus piezas dentro de su categoría, pero no te mueven a vos en esta grilla.
Pesa más lo reciente que lo acumulado: lo que publicaste en los últimos meses cuenta casi entero y lo viejo va contando cada vez menos, así que el orden refleja quién está trabajando ahora. Publicar cuenta desde el primer día, aunque todavía no te haya visto nadie. Y publicar el doble no vale el doble — subir treinta cosas de golpe no le gana a quien viene publicando sostenido.
Entrar a tu cuenta también cuenta, bastante menos que publicar. Está para que quien viene trabajando —meses de borradores, algo que todavía no sale— no quede igual que una cuenta abandonada con el mismo historial. Se vence solo: a los pocos meses sin aparecer deja de sumar, y por sí solo no te sube a ningún lado. Estas grillas listan únicamente a quien publicó algo.
La variedad tampoco suma por sí misma: si solo escribís llegás tan arriba como quien además vende y organiza eventos. Si dejás de publicar vas bajando de a poco, pero lo que ya construiste te sostiene un piso y no desaparecés del listado.
No se paga por aparecer: no hay posiciones promocionadas ni forma de comprar un lugar en la portada. El badge azul es la cuenta oficial de Absurdo, y nada más que eso. Tus propias visitas a tu obra valen lo mismo que las de cualquier otra persona. Y no hay puntaje público: no vas a encontrar posiciones, ni números por cuenta, ni nada que se pueda comparar entre artistas.
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